El ritmo de vida actual conlleva a altos grados de estrés, angustia y ansiedad, estos solos o relacionados con otros como traumatismos maxilofaciales, hábitos de apretamiento dental, maloclusión dental, etc. pueden desencadenar problemas en la articulación temporomandibular. El síntoma principal de este problema es el dolor en la articulación. Este puede aparecer de forma brusca o puede progresar durante meses o años con intermitente frecuencia e intensidad. Además en ocasiones se acompaña de ruidos articulares, incapacidad para abrir o cerrar la boca normalmente (Bloqueos), dolores de cabeza, de oído o incluso del cuello.

Los tratamientos para este tipo de patología van desde manejos conservadores hasta quirúrgicos dependiendo de los factores etiológicos y severidad de la enfermedad. Generalmente se comienza con formas conservadoras de tratamiento realizando la intervención quirúrgica únicamente si no es posible la mejoría con los tratamientos antes mencionados.
Entre los manejos conservadores están: Fisioterapia; Terapia térmica local; Manejo con antiinflamatorios y Placas acrílicas miorelajantes.